martes, 19 de marzo de 2019

José es el prototipo del varón justo. Lecturas: San José


Martes, 19 de marzo de 2019

Primera lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (7,4-5a.12-14a.16):

En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor:
- «Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. El construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre." ».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 88,2-3.4-5.27.29

R/.
 Su linaje será perpetuo

Cantaré eternamente las misericordias del Señor, 
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, 
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» R.

Sellé una alianza con mi elegido, 
jurando a David, mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades.» R.

El me invocará: «Tú eres mi padre, mi Dios, 
mi Roca salvadora.»
Le mantendré eternamente mi favor, 
y mi alianza con él será estable. R.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (4,13.16-18):

Hermanos:
No fue la observancia de la Ley, sino la justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su
descendencia la promesa de heredar el mundo.
Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así, dice la Escritura: «Te hago padre de muchos pueblos.»
Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que, no existe, Abrahán creyó.
Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.»

Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,16.18-21.24a):

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
- «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Palabra del Señor

Comentario al Evangelio

José María Vegas, cmf
Varón justo
Dios, sin duda alguna, cumple sus promesas. Pero lo hace a su modo, salvaguardando siempre su libertad soberana, y superando, además, infinitamente nuestras expectativas. La promesa realizada a David y a su descendencia de una realeza para siempre no tiene el significado que, por el contexto, se entiende a primera vista. De hecho, la dinastía davídica tuvo un destino y un fin bien trágicos. Y, sin embargo, Dios restaura esa dinastía, pero no en un sentido monárquico y político, sino en la realeza de Cristo, que, vencedor del pecado y de la muerte, no pasará jamás. No será, pues, el reino de uno sobre muchos, o de unos pocos sobre todos los demás, o de un pueblo que somete y oprime al resto. Se trata de una realidad infinitamente más grande y más importante, de un valor infinitamente superior, porque supone el fin de los dominios despóticos, de las opresiones, de la violencia como forma de gobierno y de convivencia. Esas realidades, fruto del pecado, siguen vigentes, el mundo continúa caminando por sus viejas sendas, pero se abre paso en él una posibilidad nueva y superior: el Reino de Dios, la realeza de Cristo, la ley del amor y la fraternidad, que no es sólo promesa para un futuro indeterminado, más allá de la muerte, sino que está ya presente y operando en este mundo nuestro, gracias a la presencia encarnada del Hijo de Dios, el Cristo, el Ungido, en el que se cumplen definitivamente aquellas antiguas promesas de un reino sin fin, si bien no es de este mundo, pues no funciona como los reinos (y las repúblicas) mundanos.
Pero, ¿qué pinta José, el humilde carpintero, en todo esto? En primer lugar, que en él se cumple, según la ley, aquella antigua promesa. No es un rey, ni un príncipe, ni siquiera un noble, es un obrero anónimo, pero al que la Providencia salvífica de Dios ha situado en el centro de la historia. Es él el depositario legal de aquellas promesas ya remotas y casi olvidadas, el renuevo del tronco de Jesé (cf. Is 11, 1), el fruto inesperado de un árbol que parecía ya por completo seco y sin vida. Y es él, en consecuencia, el que transmite, según la ley, la sucesión davídica al verdadero David, el hijo de la Virgen, el verdadero Rey, Profeta y Sacerdote de la nueva alianza.
En José vemos con claridad una verdad de extraordinaria importancia para nuestra fe y para la vida de cada uno. Los grandes acontecimientos de la historia, esos que conmueven sus cimientos y hacen que varíe su rumbo, suceden gracias a personas humildes y anónimas que han hecho posible la aparición de los grandes y decisivos personajes. Es verdad que esto es así para bien y para mal. Los protagonistas que aparecen en los libros y las crónicas para bien y para mal no hubieran podido hacer nada sin la cooperación de muchos seres humanos anónimos, que crearon de un modo y otro las condiciones para la aparición de aquellos. No cabe duda de que no hay un acontecimiento más decisivo en la historia de la humanidad que la encarnación, la muerte y la resurrección de Cristo. Aquí es Dios quien ha intervenido. Pero lo ha hecho humanamente, humanizándose, haciéndose uno de nosotros. Y, por eso mismo, es normal que haya querido (y tenido que) contar con la cooperación en la sombra de personas que han hecho posible su venida a nuestra historia.
José es el prototipo del varón justo: el que sabe discernir la presencia de Dios, el que está dispuesto a retirarse con respeto, pero también a escuchar la voz de Dios que habla en sueños, y a actuar con diligencia, tomando decisiones, asumiendo riesgos, colaborando calladamente y en espíritu de obediencia con los planes de Dios.
Si en algo nos parecemos a José es en que somos también personajes anónimos, que viven y trabajan en la sombra de la historia mundial, cuyos focos iluminan a otros. Pero José nos enseña la importancia de ser justos, es decir, de estar abiertos y a la escucha, de trabajar con fidelidad y diligencia, de saber soñar, pero también tomar decisiones y asumir riesgos, para que en la historia sucedan acontecimientos positivos y salvíficos, en vez de las muchas catástrofes que la afligen (con las que también podemos colaborar si no vivimos como debemos); para que Dios pueda seguir viniendo a visitarnos con su voluntad salvífica, para que, en definitiva, Cristo siga reinando en nuestro mundo y las promesas de Dios, que superan toda expectativa, se puedan seguir cumpliendo.

https://www.santisimavirgen.com.ar/oraciones_basicas.htm
https://www.pildorasdefe.net/aprender/oracion/Buscando-un-empleo-digno-Reza-la-novena-de-San-Jose

Reza la novena de San José para conseguir un empleo digno

Esta Novena a San José está especialmente indicada para los desempleados o para quienes lo pasan mal en su puesto de trabajo

Una de las oraciones más bellas (y también más eficaces)para pedir la Gracia de encontrar un trabajo es la Novena a San José Obrero.
A menudo se recita del 22 al 30 de abril para prepararse a su fiesta, que se celebra el 1 de mayo, pero se puede hacer siempre, especialmente en los momentos de necesidad.


¿Quién se puede confiar a esta novena?

Obviamente todos, pero se aconseja para quienes viven el drama del desempleo o para quienes sufren o han sufrido injusticias en el puesto de trabajo.
Se puede rezar por uno mismo o por los amigos o parientes.


¿Por qué rezar a San José?

San José es patrono de los padres de familia, de los carpinteros, de los moribundos, además de todos los trabajadores. En la figura silenciosa y fiel de san José "se reconoce la dignidad del trabajo humano, como deber y perfeccionamiento del hombre, ejercicio benéfico de su dominio sobre la creación, servicio de la comunidad, prolongación de la obra del Creador, contribución al plan de la salvación" (cfr. Conc. Vat. II, Gaudium et spes, 34).
Pío XII (1955) instituyó esta memoria litúrgica en el contexto de la fiesta de los trabajadores, universalmente celebrada el 1 de mayo. (Misal Romano)


Dignidad del trabajo

El 1 de mayo de 2013, durante la homilía matutina en Santa Marta, el Papa Francisco reafirmó con fuerza el papel fundamental del trabajo en la vida de todo ser humano: "Quien trabaja es digno, tiene una dignidad especial, una dignidad de persona: el hombre y la mujer que trabajan son dignos". Hay personas "que quieren trabajar y no pueden".

Y esto "es un peso para nuestra conciencia, porque cuando la sociedad se organiza de tal forma que no todos tienen la posibilidad de trabajar, de ser ungidos por la dignidad del trabajo, esa sociedad no va bien: ¡no es justa! Va contra el mismo Dios, que quiso que nuestra dignidad empezara aquí".


Novena a san José

Oh San José, mi protector y abogado, recurro a ti, para que me implores la gracia, por la que me ves gemir y suplicar ante ti.

Es verdad que los sufrimientos presentes y las amarguras son quizás el justo castigo de mis pecados. Reconociéndome culpable, ¿deberé por esto perder la esperanza de ser ayudado por el Señor?


"¡Ah! ¡No!" – me responde tu gran devota Santa Teresa – "Ciertamente no, oh pobres pecadores. Dirigíos en cualquier necesidad, por grave que sea, a la eficaz intercesión del Patriarca S. José; id con verdadera fe a Él y seréis ciertamente escuchados en vuestras peticiones".


Con tanta confianza, me presento, por tanto, ante Ti e imploro misericordia y piedad. Tu, en lo que puedas, oh san José, préstame socorro en mis tribulaciones.


Suple mi falta y, poderoso como eres, haz que, obtenida por tu intercesión la gracia que imploro, pueda volver a tu altar para honrarte con mi reconocimiento.


Padre Nuestro – Ave María – Gloria.


No olvido, oh misericordioso S. José, que ninguna persona en el mundo, por gran pecadora que sea, haya recurrido a ti, quedando defraudada en la fe y en la esperanza puestas en ti.


¡Cuántas gracias y favores has obtenido a los afligidos! Enfermos, oprimidos, calumniados, traicionados, abandonados, recurriendo a tu protección han sido escuchados.


No permitas, oh gran Santo, que yo sea el único, entre tantos, que quede privado de tu consuelo. Muéstrate bueno y generoso también hacia mi, y yo, dándote las gracias, exaltaré en ti la bondad y la misericordia del Señor.


Padre Nuestro – Ave María – Gloria.


Oh excelsa Cabeza de la Sagrada Familia, yo te venero profundamente y de corazón te invoco. A los afligidos, que te han rezado antes que yo, les concediste consuelo y paz, gracias y favores.


Dígnate por tanto consolar también mi alma dolorida, que no encuentra descanso en medio de las injusticias de las que está oprimida.
Tu, oh sapientísimo Santo, ves en Dios todas mis necesidades antes de que yo te las exponga con mi oración. Tu por tanto sabes muy bien cuán necesaria me es la gracia que te pido.


Ningún corazón humano me puede consolar; de ti espero ser consolado, oh glorioso Santo. Si me concedes la gracia que con tanta insistencia yo pido, prometo difundir la devoción hacia ti, ayudar y apoyar las obras que, en tu Nombre, surgen para alivio de tantos infelices y de los pobres moribundos. ¡Oh S. José, consolador de los afligidos, ten piedad de mi dolor!


Padre Nuestro – Ave María – Gloria.


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sábado, 16 de marzo de 2019

¿MARIA Y EL RESTO DE SUS HIJOS? NO TUVO MAS HIJOS QUE JESUCRISTO.


¿MARIA Y EL RESTO DE SUS HIJOS? NO TUVO MAS HIJOS QUE JESUCRISTO.

Los hermanos que se han separado de la Iglesia Católica, aseguran que María tuvo más hijos. 
Trataremos de aclarar algunas citas que ellos utilizan para confundir al católico: "Llegan su Madre y sus hermanos..." (Mc.3,31) y entonces ellos afirman que esos hermanos de Jesús son hijos carnales de María.

Quede claro que la Biblia no dice, en ninguna parte, hijos de María, solamente habla de hermanos de Jesús, que no es lo mismo, porque una de las novedades de Jesús, fue enseñarnos que todos teníamos un solo Padre: Dios, y que nosotros éramos sus hermanos si cumplíamos la Voluntad del Padre: 
"...Estos son mi Madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre" (Mc. 3,34).

Los hermanos esperados se sienten más seguros de lo que dicen, cuando leen Mc. 6,3:
"¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón?..." ahí está la Máxima seguridad de ellos, porque encuentran hasta los nombres de los hermanos de Jesús; pero no saben y nunca han leído que no son hijos de María, sino hijos de otras mujeres, eso es lo que quisiera mostrarles aquí, para que algún día reflexionen y dejen de asegurar cosas que la Biblia no dice, veamos:
Santiago y José, tienen otra madre distinta a la de Jesús, sin embargo, son hermanos de Él, aunque no carnales (Mt.. 27,56): "...Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y..." Judas, es hermano de Santiago (Judas,1,1): "Judas, siervo de Jesucristo hermano de Santiago...” Si fuera hermano carnal de Jesús, tanto Judas como Santiago, haría referencia de esto en su carta para que tuviese mayor realce; no lo hace, ni San Judas, ni Santiago que comienza diciendo: "Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo..." (Santiago, 1,1). 

Nos faltaría, Simón, de éste estamos muy seguros que no era hermano carnal de Jesús, porque es llamado Simón el Cananeo (Mc, 3,18) significando que su familia y él, eran de Canaán, mientras que Jesús era llamado, Jesús el Nazareno, porque Él y su familia era de Nazaret; no sabemos cómo se llamaba su mamá, sólo sabemos que como se llamase, vivía en Canaán y no en Nazaret. 

Algunos no conformes con esto, afirman que todavía falta por demostrar algo, porque existían dos Santiagos y a lo mejor, el otro Santiago era el hermano de Jesús, por parte de la Virgen María y que San Juan también es considerado hermano carnal de Jesús, porque cuando estaba Jesús en la cruz, se dirigió a su madre diciéndole:
"...Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa." (Jn. 19,25-27). La mamá de éstos es fácil de encontrar en Mt. 20,20: “Entonces la madre de Santiago y Juan se acercó con ellos a Jesús y se arrodilló para pedirle un favor..." otras Biblias se acercó con ellos a Jesús y se arrodilló “Entonces la madre de Santiago y Juan traducen: "Entonces la madre de los hijos de Zebedeo..." y Mt. 27,56c también dice lo mismo, ¿y quiénes son los hijos de Zebedeo? Mc. 3,17: "Santiago y Juan, hijos de Zebedeo...". Si quiere encontrar también el papá, de los que faltan, busque Mc. 3,16-18 y Lc. 6,15-16. 

Ahora permíteme, amado hermano, demostrarte que en ese tiempo, siguiendo el ejemplo de Jesús, se llamaban hermanos, sin ser hijos de la misma mamá: "Uno de aquellos días Pedro, puesto en pie ante los hermanos -ya que el número de personas congregadas con el mismo propósito era de unas ciento veinte- les dijo: Hermanos…" (Hch. 1,15-16) 
¿crees que es posible que una mujer pueda parir ciento veinte hijos? Imposible, pero ahí san Pedro los llama hermanos, ¿por qué? Otras citas: (Hch. 7, 1); (Mt. 5,23)...Cuando Jesús resucita, envía un recado a sus hermanos, con una de las Marías y ella lo cumple diciéndoselo a los Apóstoles, ¿por qué? (Jn. 20,17-18). "Quien cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre" (Mc 3,35) 
Cuando san Juan tuvo la visión observó que el dragón quería dañar a la mujer que había dado a luz al Rey y como no pudo, "…Entonces despechado contra la Mujer (el dragón), se fue a hacerle la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús" (Ap. 12,17) 

SI tú no te sientes hijo de María, es porque no guardas los mandamientos de Dios ni aceptas el testimonio de Jesús, especialmente aquel que dejó en la cruz momentos antes de morir, en la persona de San Juan: "...Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa" (Jn. 19,26) es decir, aceptó el testimonio de Jesús desde aquella hora, ¿de qué manera? Acogiendo a María, como madre, en su casa, ¿por qué tu no aceptas ser hijo de aquella que cumplió a plenitud la Voluntad de Dios y es hija del Padre, madre del Hijo y sagrario del Espíritu Santo? ¿Quieres ser plenamente hermano de Jesús?, debes tener, entonces, la misma madre que tuvo Jesús, porque de lo contrario, serás hermano de Jesús sólo por Padre y no por madre; yo soy hermano de Jesús por punta y punta, por lo tanto, tengo mayor parentesco con Él, que tú y me siento más cercano a Él, porque el mismo Padre de Jesús, es mi Padre, y la misma madre de Jesús, es mi madre, mientras que tú, por orgullo, no aceptas a tu madre, reniegas de ella y prefieres decir que no tienes madre, quedando huérfano de madre celeste para siempre. 

Ahora hablaremos, sobre la palabra primogénito, que para ellos significa: primero entre muchos, pero para la Biblia y para nosotros significa: primero y el heredero de las promesas (nazcan más o no) veamos: 
María dio a luz a su primogénito (Lc. 2,7) - según ellos-, si no hubiese tenido más hijos dijera la Biblia unigénito, y no primogénito, pero ¿cómo saberlo a los 8 días de nacido? - y lo presentó al Señor como estaba escrito (Lc. 2,21-23); Pregunto: ¿a los cuantos días fue presentado Jesús como debía hacerse con todo primogénito según la ley? A los 8 días (Lc.2, 21) "...Me entregarás el primogénito de tus hijos...Siete días estará con su madre, y al octavo me lo entregarás" (Éx. 22, 28-29) ¿Tú crees que en ocho días, ya había parido María los demás hijos supuestos? porque a esa edad ya la Biblia lo llama primogénito, tan seguidos los parió? 
Y si la Biblia dice que 7 días estará con su madre todo primogénito, ¿cómo me asegura alguien que después nacerán, más? Ve que primogénito significa primer nacido -vengan más o no- y no primero entre muchos? También primogénito significa el heredero de las bendiciones, el primer nacido recibe la autoridad después del padre aunque no tenga más hermanos, El ejemplo más claro lo tenemos con Esaú y Jacob, Esaú le vende a Jacob su primogenitura –imposible que entraran ambos de nuevo en el vientre de la madre y Esaú dejara nacer primero a Jacob, para que fuera el primogénito. (Gn. 25,31-34. 27,36). San Mateo hace eco a la profecía de Isaías (Mt,1,23; ls.7,14) afirmando: "Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo...".

Si nos detenemos a observar, este texto afirma dos cosas de la virgen: la virgen concebirá y la virgen dará a luz un hijo. No dice que es virgen sólo al concebir; ilustrémoslo mejor respondiendo: 
¿quién concebirá? Y ¿quién dará a luz un hijo? según la Biblia, sólo hay una respuesta: la virgen; de modo que María es virgen antes y después del parto, y si lo es, antes y después, por lógica que en el parto también lo es, Amado hermano, para mí es más difícil afirmar que María quedó embarazada sin tener relaciones con un hombre; o piense por un momento que le llegara su esposa diciéndole que estaba embarazada sin haberse acostado con hombre alguno, ¿lo aceptaría fácilmente? Mientras que la ciencia hoy día le hace cesárea a una mujer y sale el niño sin mucho problema y es más fácil de creer. Si la ciencia puede hacer que una mujer quede embarazada y para, sin dejar de ser virgen, ¿por qué piensas que para Dios es imposible?Me preguntarás entonces y ¿Cómo salió el niño, para que María siga siendo virgen? 
Y yo te pregunto ¿y cómo entró? La respuesta será la misma, no sabemos, sólo sabemos que como entró salió, pues para Dios nada es imposible.

Algunos ignoran que la Virgen es una señal que debía estar en lo más alto, como Dios se lo prometió a Ajaz (Is,7,10-14) y como lo narra el Apocalipsis (Apc. 12,1...) "Una señal apareció en el cielo, una mujer vestida de sol con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza..."
¿Quién es esa mujer y por qué está en el cielo? Si no es madre del Hijo de Dios 
¿cómo es que da a luz al varón que se sienta junto al trono de Dios? Si no es Reina 
¿cómo es que está coronada y de estrellas? Si está muerta 
¿cómo es que aparece viva? Si no fue asunta al a los cielos 
¿Cómo es que aparece en el cielo y se le dieron las alas del águila grande? Si no es la llena de gracia
¿cómo es que está vestida por el Sol de justicia? Si no es virgen
¿por qué San Juan la llama "señal"? si no es la Nueva Eva, (lee: Gén.3,15)
¿cómo es que está en pugna con la antigua serpiente? Si la Biblia dice todo esto de María 
¿cómo puede haber cristianos que afirman saber mucha Biblia y no saben esto? María, Arca de la Nueva Alianza: En el A.T. Dios manifiesta su gloria en la morada donde está el Arca: "La nube cubrió entonces la tienda de las citas y la gloria de Yahvé llenó la morada" (Ex.40,34), en el N.T. igualmente: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra"(Lc.1,35). Él Arca de la antigua alianza contenía (ver. Hb.9,4): Maná, pan bajado del cielo que alimentó el cuerpo de los Israelitas mientras caminaban por el desierto y era símbolo de lo venidero; María, llevó en su seno el verdadero pan vivo bajado del cielo para alimentar el alma de los cristianos en el desierto de esta vida, quien lo coma, no morirá para siempre (Jn.6,47-51), El Arca llevaba: la vara de Aarón, símbolo del elegido del Señor (Núm.17,16-20); María llevaba: ya no el símbolo, sino el verdadero Elegido del Señor, el Hijo del Dios Altísimo. La antigua Arca, portaba las dos tablas de la alianza, que contenía la palabra de Dios hecha letra en tablas de piedra; la nueva Arca, portaba la Palabra de Dios hecha carne (Jn.1,14). El Arca contenía todo esto en símbolo de lo venidero (Hb.9,9-11); María, llevó a Jesús en su vientre, no como símbolo, sino realmente, porque el Hijo de Dios se hizo carne en el vientre de la virgen María. En el A.T. el rey David danzó delante de la antigua Arca, de la antigua alianza (2Sam. 6,14); San Juan Bautista, el más grande entre los nacido de mujer, danzó, aún estando en el vientre de su madre, delante del Arca de la Nueva Alianza (Le. 1,41), David se sintió indigno de que entrara en su casa el Arca de Dios: "¿Cómo voy a llevar a mi casa el Arca de Yahvé?" (2Sam.6,9); lo mismo sintió Santa Isabel cuando le visitó el Arca de la nueva alianza "¿Quién soy yo para que venga a verme la Madre de mi Señor?" (Lc.1,43) y María permaneció tres meses en la casa de Isabel (Lc. 1,56) al igual que el Arca de Yahvé quien permaneció tres meses en la casa de Obededón (2Sam.6,11). Josué se postró rostro en tierra, con todos los jefes de Israel, para venerar el Arca que contenía la figura del Señor (Josué, 7,6); los reyes magos se postraron ante el Arca de la nueva Alianza (Mt.2,11) que contenía al Rey de los reyes y Señor de los Señores, Dios por todos los siglos. Amén. El Arca de la antigua Alianza, a pesar que no había aportado nada a lo que llevaba dentro, era respetada y venerada por todos, pequeños y grandes ricos y pobres; cuánto más debe hacerse con el Arca de la nueva Alianza que si aportó mucho de sí, de su humanidad, hasta el punto que su Hijo tomó carne de su carne, sangre de su sangre y huesos de sus huesos.

“Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mc. 3,34).
"...Pues el Señor mismo les va a dar una señal: la Virgen está en cinta y dará a luz un hijo…" (ls. 12,17).
"...Entonces despechado contra la Mujer (el dragón), se fue a hacerle la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús" (Ap. 12,17).
"...Pues el Señor mismo les va a dar una señal: la Virgen está en cinta y dará a luz un hijo…" (ls. 12,17).



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@PadreLuisToro

jueves, 7 de marzo de 2019

¿Cuáles son y en qué consisten las bienaventuranzas?

¿Cuáles son y en qué consisten las bienaventuranzas?

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que “las bienaventuranzas” están en el centro de la predicación de Jesús. Con ellas Jesús recoge las promesas hechas al pueblo elegido desde Abraham; pero las perfecciona ordenándolas no sólo a la posesión de una tierra, sino al Reino de los cielos.
PREGUNTAS SOBRE LA FE CRISTIANA


Así, las bienaventuranzas dibujan el rostro de Jesucristo y describen su caridad; expresan la vocación de los fieles asociados a la gloria de su Pasión y de su Resurrección; iluminan las acciones y las actitudes características de la vida cristiana; son promesas paradójicas que sostienen la esperanza en las dificultades; anuncian a los discípulos las bendiciones y las recompensas ya incoadas; quedan inauguradas en la vida de la Virgen María y de todos los santos. (cfr. 1716-1717).

Las bienaventuranzas (Mt 5,3-12)
- Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
- Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
- Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
- Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
- Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
- Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
- Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
- Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
- Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos.
1ª Bienaventuranza: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el Reino de los cielos”.
“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el Reino de los cielos”.“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el Reino de los cielos”.
El campo de las Bienaventuranzas empieza donde acaba el Decálogo. Jesús nos invita a un desasimiento efectivo. Pide a los menos favorecidos que cierren resueltamente su corazón a toda codicia. Ordena a los privilegiados que se desprendan de lo superfluo en beneficio de quienes no tienen bastante y les invita a superar esta medida obligatoria, pues un cristiano no practica la virtud de caridad por el mero hecho de socorrer a los demás: tan solo empieza a amar a sus hermanos en el momento en que se priva él mismo de algo en su favor. Claro que no cabe hablar de desinterés, sino únicamente de honradez y de justicia, cuando la probidad y el respeto de los derechos ajenos provoquen más de una vez un notable empobrecimiento.
¿Cuándo Jesucristo fue honrado y justo? ¿Con quién?... con la pecadora pública, con el buen ladrón, pagó los impuestos como un ciudadano…
2ª Bienaventuranza: “Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra”.
“Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra”.“Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra”.
La palabra griega que traducimos por “mansedumbre” se aplica a los poseedores de diversas cualidades, que van desde la mansedumbre al aguante. En todo caso “los mansos” no son los blandos ni los amorfos. La mansedumbre evangélica implica firmeza de carácter: “No se turbe vuestro corazón”, dirá Jesús (Io. XIV, 1, 27), y añadirá en otra ocasión: “Por vuestra paciencia salvaréis vuestras almas” (Lc. XXI; 19). No se trata de un determinado temperamento, de una disposición natural hecha de indiferencia y apatía, como tampoco de costumbre de capitular ante los razonamientos o las pretensiones ajenas para evitar incidentes. La mansedumbre es una virtud y, por tanto, un acto de fortaleza. No nos equivoquemos sobre su exterioridad tranquila y a veces sonriente, pues no se adquiere más que por severidad para consigo mismo.
¿Cuándo Jesucristo vivió la mansedumbre? ¿Con quién?... con los pecadores, con los fariseos hipócritas, durante la Pasión…
3ª Bienaventuranza: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”.
“Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”.“Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”.
A quien confía en Dios, hasta los malos días le traen su pequeña alegría: la energía sonriente en la adversidad o, al menos, la canción que acompasa el trabajo, el ímpetu interior que resiste al peligro y al duelo, o sencillamente la poesía que transfigura las miserables pequeñeces cotidianas, Los hombres se entristecen porque no comprenden o porque no aceptan. Pero el cristiano se abandona al Padre que sabe y que decide, al Dios que distribuye los días de sol o de escarcha, al delicado Artista que ha imaginado las espinas para proteger a las rosas; sí, sin duda alguna: pero aún se abandona más al “Dios que se hizo hombre para que el hombre llegase a ser Dios”. Y con esta frase San Agustín os revelo “el gigantesco secreto” de la alegría cristiana.
¿Cuándo Jesucristo manifestó alegría? ¿Con quién?... con los niños “dejad que se acerquen a mi”, con la gente sencilla, con sus amigos, descansando…
4ª Bienaventuranza: “Bienaventurados los que tiene hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos”.
“Bienaventurados los que tiene hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos”.“Bienaventurados los que tiene hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos”.
La santidad se caracteriza, en suma, por la unión con Jesucristo. Unión de vida, de gracia, de gloria, que es obra exclusiva de Dios. Unión de pensamiento, de abalanza, de amor, de obediencia, que es la abalanza, de amor, de obediencia, que es la parte que en ella nos corresponde. El hambre de santidad es, pues, un tormento irresistible de no ser más que uno solo con Él, un deseo siempre constantemente renaciente de conformar nuestros pensamientos con los suyos, de identificar nuestra voluntad con la suya, lo cual implica una resolución constantemente reanudada de parecernos a Él en nuestras acciones. Esta hambre jamás acallada, Cristo también lo calma y la mantiene a la vez por su gracia, hasta que lo sacia definitivamente en la unión eterna del cielo.
¿Cuándo Jesucristo acudía a su Padre? ¿Con quién?... antes de tomar decisiones, ante las dificultades, con sus amigos y enseñándonos a rezar el Padre nuestro…
5ª Bienaventuranza: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”.
“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”.“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”.
Finalmente la misericordia es un acto de justicia para con nosotros mismos. “No quiero pensar más en ello –decís–: pero no le perdono”. De todos modos seguiréis pensando en ello. Os encerraréis en una frialdad calculada, llegaréis a ser habitualmente desconfiados y amargos, ahogaréis en vosotros mismos toda bondad. Solo se olvida cuando se perdona. Triunfad de la ofensa negándoos a teneros por ofendido: esa es la manera de Dios, la que destruye el mal. Perdonar es un poder divino.
¿Cuándo Jesucristo perdona? ¿A quién?... siempre y con todos.
6ª Bienaventuranza: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”.
“Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”.“Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”.
El cristiano puramente cristiano –limpio de corazón– es el que obra como cristiano en cualquier circunstancia. Es fiel a su palabra; llega hasta el límite de sus convicciones, sin dejarse trabar por ningún compromiso. Sus actitudes, sus decisiones, sus gestiones lo señalan, lo “caracterizan” como cristiano.
Esta misma integridad de carácter debe encontrarse en todos los discípulos de Cristo. Choca con lo que hoy se llama conformismo, para calificar así la costumbre de regular la propia conducta sobre las ideas o los ejemplos de la mayoría. Este defecto ha existido siempre, solo que es más sensible en nuestra época, que ha desarrollado un espíritu de rebañego simultáneamente con los medios de publicidad. En nuestros días se difunden las opiniones y se imponen las costumbres del mismo modo que un producto alimenticio o una marca de jabón. Todo se fabrica ahora en serie. No es solo que todos los habitantes del planeta tiendan a componerse la misma silueta con un vestido de idéntico corte, sino que la uniformidad es también de rigor en el campo del pensamiento.
¿Cuándo Jesucristo actúa sin doblez ni engaño? ¿Con quién?... con sus Apóstoles, amigos y enemigos…
7ª Bienaventuranza “Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.
“Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.“Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.
Las Bienaventuranzas anteriores no han puesto en la mano la espada para que cortásemos en lo vivo de las pasiones humanas. Si nos hemos liberado de las trabas del dinero y del orgullo, endurecido en el sufrimiento y arrancado de la mediocridad, de la dureza y de la duplicidad, entonces la paz de Cristo puede desarrollarse ya en nosotros e irradiar a nuestro alrededor.
A ser posible, y cuanto de vosotros depende, tened paz con todos (Rom., XII, 18). Cuando San Pablo exhorta a los fieles de Roma a que se muestren pacíficos, no les promete que sus manifestaciones amistosas hayan de ser siempre pagadas con la reciprocidad. “A ser posible, y cuanto de vosotros depende”. Para vivir en paz con el prójimo hace falta que sean dos quienes lo deseen. Y eso es que el Apóstol no tiene presente más que las relaciones ordinarias de su vida. ¿Qué será cuando se trate de mantener la paz pública, sea de los diferentes pueblos de la tierra? Sin embargo, los temores, las mismas posibilidades de un fracaso, no dispensan a los cristianos de intentarlo todo, de atreverse a todo para hacer reinar la paz en el mundo; pues solo bajo esta condición merecerán ser llamados hijos de Dios.
¿Cuándo Jesucristo transmite la paz? ¿Con quién?... Dialogando incluso con sus enemigos, ante las discusiones de sus Apóstoles, en los momentos de tensión y de sufrimiento…
8ª Bienaventuranza: “Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque suyo es el Reino de los cielos”.
“Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque suyo es el Reino de los cielos”.“Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque suyo es el Reino de los cielos”.
Jesús interroga a su auditorio: “¿Estáis decididos a luchar por los derechos de Dios y por los derechos de vuestros hermanos, a oponernos al mal bajo todas sus formas?”. Porque para extender el reinado de Dios le hacían falta unos discípulos valerosos. Los que vinieran tras Él no debían contentarse con enseñar y con practicar la “justicia” –lo cual implica ya, ciertamente, serios esfuerzos–, sino que habían de comprometerse a defenderla y a sufrir por ella.
Esta exhortación al valor hace oír Cristo a los hombres de todos los tiempos, a todos los que quieren ser cristianos. Recordemos que nos alista para un combate cuyo desenlace no es dudoso: “Yo he vencido al mundo”, nos ha dicho. Sintámonos, pues, dichosos, a pesar de la fatiga, del recelo y de los tratos injuriosos, pues, que tenemos la seguridad de la victoria del Evangelio.
¿Cuándo Jesucristo fue valiente? ¿Con quién?....ante el mal, ante el dolor y sufrimiento…
9ª Bienaventuranza: “Bienaventurados seréis cuando os insulten y os persigan, y con mentira digan mal contra vosotros, todo género de mal por Mí. Alegraos y regocijaos, porque grande será en los cielos vuestra recompensa, pues así persiguieron a los profetas que hubo antes de vosotros”.
“Bienaventurados seréis cuando os insulten y os persigan, y con mentira digan mal contra vosotros, todo género de mal por MÍ. Alegraos y regocijaos, porque grande será en los cielos vuestra recompensa, pues así persiguieron a los profetas que hubo antes de vosotros”.“Bienaventurados seréis cuando os insulten y os persigan, y con mentira digan mal contra vosotros, todo género de mal por MÍ. Alegraos y regocijaos, porque grande será en los cielos vuestra recompensa, pues así persiguieron a los profetas que hubo antes de vosotros”.
Nosotros, los cristianos, tenemos todavía algo más que a Moisés y a los profetas. Alguien ha regresado de esas esferas eternas donde los hombres no vuelven. El hijo de Dios se hizo hombre para compartir su filiación divina. Toda su predicación estuvo orientada hacia esta vida nueva y eterna otorgada a los que creyeran en Él. A los escépticos que lo intimaban a que suministrase las pruebas de lo que afirmaba, les respondió que no daría de ello más que una sola. Él mismo pasaría por la muerte y regresaría vivo con esta Vida de la cual haría participar a los hombres regenerados.
Los acontecimientos se produjeron tal y como los había Él anunciado. Nuestra fe, observadlo, no descansa sobre unas teorías, sino sobre unos hechos históricos. Y el hecho capital es la resurrección de Jesús. Sus apóstoles empezaron por apartar la realidad de tal prodigio. Vacilaron y dudaron. Finalmente, ante las repetidas apariciones del Salvador, a ellos mismos y a otros -en una ocasión estaban reunidos más de quinientos hermanos-, se rindieron a la evidencia. Y desde entonces proclamaron hasta su muerte aquello de lo cual habían sido testigos. “Nosotros lo hemos visto con nuestros ojos, tocado con nuestras manos; nosotros hemos vivido y comido con Él, después de su resurrección de entre los muertos”. En vano se usó de amenazas para que se callasen, pues replicaban: “nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído”. Pero tanto Pablo como los demás apóstoles dedujeron las consecuencias del triunfo de Jesús sobre la muerte. Su resurrección es la prueba suprema de su divinidad y, por tanto, de la verdad de su doctrina; y además implica la certidumbre de nuestra propia resurrección. Así como las primicias son el testimonio de la futura cosecha, la victoria de los cristianos se haya contenida en la victoria de Jesús .
¿Cuándo Jesucristo vivió el optimismo profundo? ¿Con quién?...ante aparentes fracasos, con los traidores…
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Artículo escrito con extractos de Las Bienaventuranzas de Georges Chevrot (15ª edicion, Ediciones Rialp). Publicado originalmente en www.opusdei.org en el año 2014.
https://opusdei.org/es-es/article/las-bienaventuranzas-3/

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